sábado, 27 de julio de 2013

Representación visual de la Música

Por Laura Cabrera

Metallica, por Ross Halfin
La música es un arte que encanta al cuerpo mediante el oído y produce un choque en las emociones. Tiene contrastes, altos y bajos, puede ser suave y estruendosa, remite a las sensaciones. Cada persona vive la música de una manera diferente y la interpreta desde su historia. Para el famoso vocalista de Nirvana, Kurt Cobain, la música era “sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor.” Mientras que para el filósofo griego, Platón, “La música es para el alma, lo que la gimnasia para el cuerpo.” Por muy variadas que sean las opiniones acerca de este tema, todas convergen en la necesidad de la existencia de la música en la vida como aporte a la felicidad y a la expresión. Por eso es tan importante dejar un registro físico de las diferentes formas en que ésta se manifiesta en el diario vivir.  El fotógrafo que desea retratar la música debe luchar contra la ambigüedad de los sentidos, pues debe aprender a plasmar el sonido, sin usar el oído, sino su vista.

La relación de la música con la imagen se remonta a los orígenes de ambas. Se presume que junto al nacimiento del hombre cerca del año 50.000 a.C., surgió también la manifestación musical, que apareció transversal en todas las sociedades humanas de una forma u otra. Los hombres siempre intentaron manifestar las sensaciones producidas por el sonido con representaciones visuales, especialmente mediante los movimientos rítmicos de la danza. Las melodías se componen de sonidos y éstos al igual que en el lenguaje, adquieren sentido y significado. Estos sirven para representar lo impreciso de los sentimientos y los pensamientos. Una de las imágenes prehistóricas que evidencia este tipo de rituales es la llamada “Danza de Cogul”, una pintura rupestre ubicada en la provincia de Lérida en España. El dibujo muestra a un hombre desnudo en el centro y varias mujeres bailando a su alrededor.

L'etoile, Degas
La música no mantiene una estructura rígida, sino que presenta varias estructuras especiales, que dotan de sentido a su totalidad. La música clásica, al ser creada como arte, tiene una naturaleza puramente estética, lo que la diferencia radicalmente de la música comercial, cuya estructura consiste en la narración de una historia. Se trata de música descriptiva, que cuenta mediante palabras o signos establecidos, su organización. De esta forma, la apreciación de una tonada clásica será completamente diferente a la de una canción comercial, pues las vivencias que narra ésta última guiarán al lector musical a entender una gama de ideas en específico, mientras que la clásica puede producir más ambigüedad en la asimilación de ideas, ya que muchas veces ni siquiera tienen un título que insinúe un concepto. Por lo tanto, el ritmo será la energía que se debe transmitir para captar la esencia, como si fuera una historia que se cuenta, incluso en la música representada dentro de la fotografía.

El baile, como manifestación visual de la música, es un tema que ha sido representado por los artistas visuales de manera constante a lo largo de la historia – como en los cuadros impresionistas de Degas en el siglo XIX- y, como continuación a esta tradición, la tecnología ha permitido desarrollar, en los siglos XX y XXI, el video clip. Los videos se masificaron luego de 1980, cuando el canal musical MTV (Music Television) comenzó a transmitir a los Buggles, The Who y The Rolling Stones. Este tipo de formato de representación produjo una nueva relación entre imagen y sonido, pues la imagen sugiere cohesión de ambos elementos o muchas veces sirve para formar dos canales completamente diferentes de información. Por lo tanto, mediante los videos nace un nuevo lenguaje, capaz de sintetizar las pulsiones generadas por la música con los conceptos captados por los ojos. Los campos, planos y movimientos de cámaras quedan al servicio del sonido y también se da la relación inversa. Los videos sirven para publicitar aquello que quizás queda implícito en la música; para concretar la conexión que fue insinuada mediante la canción.

Beastie Boys, por Glen Friedman
Uno de los puntos de reunión más común entre fotógrafos y músicos se encuentra en el retrato de la banda, que muchas veces acompaña la portada de un disco o la publicación en una revista. En estas imágenes se intenta plasmar el estilo del grupo, que los reviste de autenticidad. Ross Halfin, fotógrafo británico, ha representado a AC/DC, Metallica y Iron Maiden para la revista Kerrang! Mientras que Glen Friedman, fotógrafo americano de la década de los 80s, retrataba a bandas como Beastie Boys, The Misfits y Fugazi. Peter Beste, por otro lado, se dedicó a las fotografías del documental "True norwegian black metal" sobre bandas black metal en el país nórdico.

Muchos largometrajes acerca de las giras musicales y el backstage de las bandas tienen como materia prima a las fotografías, que precisas prueban más de lo que las letras mencionan. Neal Preston, fotógrafo de Times, ha sido invitado numerosas veces, por los legendarios Led Zeppelin, The Who y Queen, a sus giras. El programa de televisión “Behind the Music” utilizó la contribución de miles de fotografías de Preston para la realización de sus documentales. La función de registro de los tours y otros espacios de las bandas es muy común, ya que tiene además un fin comercial, pues los fanáticos no sólo consumen el sonido, sino que cada vez es más frecuente la compra de objetos relacionados a los artistas, más allá de su trabajo musical.

Bob Marley, por Neal Preston
Por otro lado, un ámbito también recurrente en la fotografía musical son las fotos de los músicos callejeros, que no transmite lo que a veces suele colarse con los cantantes famosos. Este tipo de registro no refleja popularidad ni presunción, no son divos los que posan, sino trabajadores, cuyo material es su voz o sus instrumentos. Es muy importante que cada momento del ambiente que genera una melodía quede registrado. Los artistas de la calle no conocen tantas formalidades como horarios, estudios, maquillaje y vestuario, pues incluso la vereda puede transformarse en un escenario para ellos. Las suyas son miradas con nostalgia, llenas de esfuerzo y pasión. Son sonrisas honestas y humildes, llenas de agradecimiento por las monedas que caen en la funda de una guitarra.

En conclusión, cada representación visual será diferente aunque se intenten atrapar las mismas notas.  La perspectiva de la fotografía debe funcionar como el eco de la música. Una imagen sobre músicos puede mostrar muchas actividades relacionadas a esta práctica. El protagonista puede ser un artista, un instrumento, un espectáculo o una gira. Todos, sin embargo, deben ser capaces de transmitir la vibración de las notas, la energía del intérprete, el impacto en los que escuchan, finalmente la fuerza de aquello que no se puede oír, pero que de cualquier manera se siente.

Un artista en dos medios: ¿Rockstar o íntimo?

Por Karina Palma

Desde los inicios de la industria musical las bandas y solistas comenzaron a propagarse rápidamente a través de distintas esferas de la sociedad. Esta propagación gatilló en la creación de un sinfín de estilos musicales que se iban influenciando mutuamente al pasar los años. El fenómeno no hizo más que contribuir a la génesis de una prensa especializada que se dedicó a entregar todo lo que el lector deseaba saber sobre sus artistas favoritos. El punto de inicio fue Europa y Estados Unidos, pero a medida que la industria ingresaba en nuestra sociedad, las plumas que acercaban las estrellas al público comenzaron a multiplicarse con gran intensidad. Luego, con la llegaba y masificación del internet estas iniciativas se reprodujeron casi exponencialmente, lo que ha desatado una cantidad innumerable de medios musicales circulando por la red, cada vez más especializados.

 Mutis y Rockaxis son dos revistas chilenas que encuentran en la música su tema principal, llenando sus páginas de todo lo que se relacione a lo que trae consigo la industria musical. En ellas no sólo importa lo que se cuenta, sino también cómo se cuenta. Cómo se llama y se seduce al lector para que incursione entre sus páginas y se vuelva un fans de sus escritos. Es aquí donde la fotografía cobra gran importancia.

Teniendo como ejemplo a los distintos medios internacionales que se jactan de varias décadas de experiencia, Rockaxis y Mutis, acompañan los escritos con imágenes que resaltan las características de diversos artistas, tanto chilenos como extranjeros. A través de ellas los medios transmiten importante información, pues le dan una connotación que acompaña las notas y que influye en la percepción que se desea generar sobre la banda o el solista.

Rockaxis se describe como una revista que contempla a los artistas más importantes de la escena nacional e internacional. En ella se despliegan distintos estilos musicales, pero sus páginas cubren principalmente rock, guardando similitud con Radio Sonar FM. La edad a la que está dirigida puede ir desde adolescentes rockeros hasta un adulto joven de unos treinta o cuarenta años. Su prestigio ya lo tiene ganado a través de sus trece años de funcionamiento y trabajo serio. Su edición se encuentra en casi todos los quioscos del país y bordea los tres mil pesos. Sin embargo, también cuenta con una edición en línea a la que se puede acceder fácilmente a través de su página web.

Por su parte, Mutis se define como una revista dirigida principalmente al público universitario. “Nos gusta el rock, pero no le hacemos asco ni a la electrónica ni al hip hop. Ya no son tiempos de absolutismos”, manifiesta en su página. Además buscan generar un periodismo musical un poco más alternativo que se aleje de los cánones que establecen los medios más tradicionales: “reformulamos algunas de las aristas tradicionales del periodismo musical y lo último que pensamos es tomarnos esto demasiado en serio”, señalan. Por otro lado cuentan con una edición en línea de acceso libre y una edición impresa de distribución gratuita. La revista data desde mayo de este año y se puede encontrar en estaciones de metro, tiendas y universidades asociadas, cada martes.

A continuación, se compararan las fotografías que acompañan la misma nota sobre Manuel García que se encontraba en ambas revistas. El texto cuenta y da a conocer el concierto “Guitarras Diamante” que el cantautor está desarrollando junto a Ángel Parra.


La primera diferencia es la importancia que el hecho tiene para cada medio. Para Mutis es de suma relevancia, pues cubre la portada del medio, mientras que para Rockaxis, la nota es importante dado que otorga dos páginas a la fotografía principal, pero no es portada. 


Portada revista Mutis


fotografía principal Rockaxis
Ambas revistas dan créditos a un fotógrafo lo que supone que las imágenes fueron sacadas exclusivamente para el medio. Sin embargo, hay aquí otra gran diferencia, pues Rockaxis utiliza fotografías del músico realizando el concierto, es decir, no lo saca de su trabajo netamente musical, sino que es aquello lo que más resalta del artista. En cambio, Mutis no tiene ninguna fotografía con del cantante cantando o tocando guitarra, sino más bien se encuentra siempre solo, posando de forma muy promocional. De este modo, se intuye un trabajo previo que tiene que ver con una sesión de fotos realizado por Mutis, de la que carece Rockaxis.

Fotografías Revista Mutis:





Fotografía Revista Rockaxis:


Siguiendo con el análisis es posible apreciar que las imágenes de Rockaxis tienen un sentido mucho más íntimo y de conexión con el artista. Este sentido se da por el predominio de los fondos oscuros que resaltan, por un foco del escenario, la figura del músico, quien casi no mira a la cámara, entregando una faceta espontánea de su trabajo. La toma se realiza desde abajo, es decir, desde el mismo público, y la luz es la de los focos del escenario, lo que entrega una perspectiva del concierto del que se habla en la nota.

En Mutis, en cambio, ocurre todo lo contrario. El cantautor es mostrado más bien como una estrella, las fotografías resaltan de modo promocional su faceta de músico. Existe una invitación explicita a asistir a su concierto, a involucrarse con su música, a conocerlo. Las fotografías poseen fondos negros o blancos que destacan por sobre todo la figura del artista bajo los parámetros de un rockstar.

Por otro lado la cantidad de fotografías y los espacios que utilizan en la nota también son de gran importancia. De esta forma en Rockaxis se visualizan sólo dos imágenes. Una principal que cubre dos páginas y que invitan al lector a leer la entrevista, y otra pequeña que se ubica en la esquina superior derecha de la siguiente página derecha. Este espacio es estratégico, pues es donde primero se suele mirar. Aquí lo principal es la entrevista que habla del concierto, cuya extensión es de dos páginas, más las dos de la foto principal. Sólo hay una pequeña publicidad del Consejo de la Cultura y las Artes en la esquina inferior derecha, que casi pasa desapercibida.


Mutis, que es una revista mucho más pequeña, también destina dos páginas al artículo, incluyendo en él tres fotografías y un aviso publicitario que cubre el costado izquierdo de la segunda hoja. Esta revista es mucho más precaria que la anterior por lo que el espacio que se le otorga al cantante es de gran importancia. El contenido de la nota si bien trata sobre el concierto, no sólo se limita a este, sino también describe aspectos característicos del músico.  


Finalmente es posible apreciar cómo dos medios presentan a un artista y su concierto. Por un lado, Rockaxis mostrándolo como personaje íntimo que entregará un espectáculo cercano al público, y por otro, Mutis, posicionándolo como un rockero que te invita a su recital, del cual probablemente no te arrepentirás. En resumen, son dos revistas promocionando un concierto. Una lo hace de forma implícita. La otra, de forma explícita. 




“The New York Times Magazine Photographs”

Entrada a la exposición

Por América Jiménez y Sofía Kahn

Al entrar al salón de exposiciones del Centro de Extensión de la Universidad Católica, lo primero que aprecia el visitante es una serie de fotografías que muestran y reflejan el paso del tiempo en el famoso lugar de Nueva York, el Times Square. La nostalgia y el recuerdo se hacen presentes inmediatamente, dejando en claro a primera vista, de qué se trata la exposición fotográfica a la que se está asistiendo. Diversos retratos de personajes famosos de Broadway, fotografías de los transeúntes y de diferentes muestras arquitectónicas de la ciudad de Nueva York de principios de siglo, son las encargadas de explicar, a su manera, el poder que puede llegar a tener una fotografía para mantener la memoria social, sobre todo a través de los medios.

Y de hecho, de esto se trata la exposición que ha traído la fundación Aperture a nuestro país, “The New York  Magazine Photographs”, en donde se muestra, a través de once diferentes temáticas fotográficas, distintos acontecimientos históricos que han marcado la historia social mundial.

La exposición nos acerca el material fotográfico de los fotoreportajes más importantes que la revista The New York Times Magazine ha publicado los últimos 15 años, los cuales se han caracterizado por su alto nivel de crudeza y honestidad, y que por lo mismo algunos de los cuales han sido blanco de críticas como también de ovaciones.

En esta muestra las fotografías pueden verse en su contexto, y esta es una novedad que se agradece bastante. No solo se muestran las fotografías en modo ampliado para que pueda ser bien apreciado por el visitante, sino que además se muestra a su lado la revista, mostrando la forma en que la fotografía fue diagramada dentro de la publicación. De esta forma es posible evidenciar la importancia que tuvo la imagen al momento de acompañar el trabajo periodístico escrito y viceversa.

muestra de proceso periodístico
El atentado a las Torres Gemelas el año 2011, las antiguas dependencias de la revista New York Times en el nostálgico Times Square, el arduo trabajo de unos silenciosos y desconocidos extractores de petróleo en Kuwait… En fin, en esta exposición se han retratado situaciones que revelan por sobre todo el resultado del desarrollo al que ha ido llevando el hombre estos últimos años, y que la mayoría de las veces no es muy alentador.

Sobre aspectos netamente técnicos hay algunas críticas un tanto negativas que se le pueden hacer a la disposición material de algunas imágenes, las cuales no lograban apreciarse de modo completo por al modo en que fueron ampliadas y también debido a que muchas veces la luz que iluminaba el recinto molestaba en la visualización de los detalles de algunas fotografías.

Sin embargo, la calidad fotográfica de la exposición, tanto técnica como estética en general, es notablemente buena. Y por lo mismo es una oportunidad que no se debe dejar pasar – sobre todo porque es gratuita -.

Algunos módulos temáticos que hemos destacado:

Kuwait oil field, Sebastiao Salgado
Timesquare, Chuck Close y Larry Towell
Korengal Valley Afganistan, Lyndsey Addario
A response to 9/11, Andrés Serrano y Steve McCurry
Great Performers, Hellen Van Meene y Rineke Dijkstra
Conflict Photography, Paolo Pellegrin


¿Qué? -> Exposición fotográfica “The New York Times Magazine Photographs”
¿Dónde? -> Centro de Extensión UC
¿Cuándo? -> del 16 de mayo al 15 de junio


fotografía de Edward Keating, ganador del premio Pulitzer de periodismo

jueves, 18 de julio de 2013

Gonzalo Donoso, fotógrafo nacional: “La fotografía de músicos es una constante a lo largo de mi carrera”

Por Laura Cabrera y Javiera Calderón

En un departamento ubicado en Providencia, vive Gonzalo Donoso. Al entrar los vinilos y cd’s, que abundan en el lugar, dan cuenta del fuerte lazo que lo une a la música. Como fotógrafo ha retratado durante más de veinte años a los distintos exponentes  que han surgido en la industria musical y con su lente ha reflejado las diversas tendencias, que han marcado hitos en la cultura e identidad nacional. Más de 150 artistas han posado frente a su cámara.

Gonzalo Donoso. Fotografía: vitrinasur.cl
Gonzalo Donoso es un fotógrafo chileno nacido en Concepción, autor del libro “Retratos Músicos Chilenos 1986 - 2012”. En su carrera, la música ha estado presente de manera constante y durante gran parte de su vida ha retratado a músicos nacionales e internacionales. En un comienzo estudió Licenciatura de Historia en la Universidad de Concepción, pero después descubrió que eso no era lo suyo y vino a Santiago a estudiar Arte, para luego dedicarse por completo a la fotografía.


¿Cómo nació tu interés por la fotografía?

Mi primera aproximación con la fotografía se inicia en mi niñez, con una cámara análoga que tenían mis padres. Empecé a jugar y a experimentar con el nuevo aparato, porque había que estimar la distancia y la luz como también adjudicar el diafragma al ojo. Luego de esto, adquirí una Instamatic de 110 milimetros y  empecé a fotografiar paisajes y distintas cosas.

A los 15 años cambié esta cámara por una Zenit 35mm, manual, y ahí decidí retratar amistades y lugares que visitaba.  Un año más tarde, viajé a Europa donde compré una cámara con tres lentes y gracias a ellos entendí las funciones y características que tenía cada uno de los lentes. Además tuve un cuarto oscuro, lo que me permitió aprender a ampliar fotos de manera autodidacta.

¿Por qué te interesó la música?

Porque mi familia y amigos son cercanos a la música. Íbamos a escuchar orquestas sinfónicas, conciertos de jazz, rock y folclor.  En ese momento también el círculo de amigos más cercanos eran músicos y yo los fotografiaba.  Entre ellos se pasaban el dato y así otros músicos empezaron a llamarme para que los fotografiara.

Me llamaban de manera personal y también a través de sellos discográficos. Hay que tener en cuenta hubo un boom de los sellos discográficos en los años noventa:  EMI, UNIVERSAL, WARNER, SONY. Luego, FERIAMUSIC, SELLO AZUL Y SELLO OVEJA NEGRA. También colaboré en revistas, como CARAS, COSAS, ROCK & POP y ROLLING STONE.

Como fotógrafo, a lo que más me dedico es hacer retratos. Sin embargo, la fotografía de músicos es una constante a lo largo de mi carrera.

¿Qué diferencias existen entre el proceso fotográfico de antes y el de ahora? 

En los inicios tomaba las fotos por decisión propia, se utilizaban rollos de 36 exposiciones; unos los revelaba y ampliaba en un laboratorio. Ahora, están las tarjetas de memoria con una capacidad para miles de fotos y el laboratorio es el computador. En la actualidad es mucho más rápido, también considerando el factor precio, es más barato.

Por otro lado, mi fotografía a comienzos de los años noventa estaba mas enfocada en mostrar a bandas con el fin de ser publicados en los medios, es decir, más promocional y también para el arte de los Cds. En cambio, más adelante comencé a combinar las luces disponibles con luz artificial de estudio, y mostrar un resultado que mezclara lo documental con lo publicitario.

Al fotografiar con el rollo antiguo te debes conectar más, estar atento, porque hay que encontrar el momento para disparar, hay que evitar malgastar la película. Ahora, se dispara más, sin embargo, hay que seleccionar con cuidado, porque una persona va a salir distinta aunque sean cien fotos del mismo momento.


¿Cómo es trabajar con músicos? ¿Qué decisiones corresponden al fotógrafo y cuáles no?

No me cuesta mucho fotografiar a las personas en general, aunque puede ser más dinámica la sesión cuando hay propuestas del otro lado: de vestuario, expresión corporal, de actitud, miradas, etcétera, puede tener un resultado impredecible. Usualmente el vestuario lo eligen los músicos. El fotógrafo puede dirigirlo en función de la composición global de la toma. Puede opinar, decir si se ve bien o no, cambiar algunas cosas.

En cuanto a las personalidades… Existen personas extrovertidas, tímidas, algunos que aman la cámara. Es el juego de mirar y ser mirado, uno se expone y se descubre. Hay de todos tipos.  Pero sobre todo, el objetivo es capturar la esencia de las personas, eso es lo que quiere el fotógrafo. No es necesario conocer a la persona; la exhibición es parte del trabajo artístico.

Al considerar que eres una persona muy cercana a la música y has fotografiado a grandes artistas, como David Bowie, Sting y Marilyn Manson, ¿qué ha significado para ti esta experiencia?

David Bowie, por Gonzalo Donoso
En general mantengo una distancia profesional con los fotografiados. Otras veces son amigos cercanos. Pero soy un fotógrafo de bandas y artistas y no me acerco como un fan, sino para hacer mi trabajo. Soy melómano, sin embargo, nunca me he sacado una foto con un artista cuando debo retratarlo, porque para mí lo importante es realizar bien lo que hago, que es la fotografía.

¿Cuál es la mayor dificultad de representar la esencia de la música en una fotografía?


Para plasmar la idea que se quiere mostrar, me reúno con el artista para conversar y escuchar la música, así logramos el concepto de cómo y qué representar. Entonces, hay que pensar si los músicos quieren ser un personaje o ser ellos mismos; así como en qué momento están de su carrera, pueden estar en un proceso de introspección, calma o euforia. Todo se trata de lo que quieren proyectar. Los lugares, por ejemplo, habitualmente los elige el fotógrafo, a menos que la banda tenga una idea preconcebida. Sin embargo el look y las actitudes normalmente las proponen ellos.

Chris Armold: “If you can't hear, you can rock”

Por Carlos Espinoza

Reconocido por su experiencia y trayectoria en la escena musical rockera estadounidense, Chris Armold no duda en aclarar que lanzarse a la aventura de viajar y fotografiar giras, festivales y/o recitales ­-más aún si el rock es el elemento base ­- requiere mucho más que las ganas y una buena cámara.

autorretrato de Chris A.
Chris A. comenzó fotografiando a Queen en Londres, en 1980. Freddy Mercury aparece con su piano en ellas y, aunque reconoce que son pésimas, fueron su boleto de embarque al tren de la fotografia del Rock n' Roll. AC-DC y Aerosmith también fueron capturados a sus 18 años. Sus siguientes 20 años los pasó como un abnegado soldado de la US Air Force y nunca más volvió a fotografiar un concierto hasta comenzar su cuarta década.

Luego de su época militar activa comenzó a estudiar fotografía y se abrumó con los términos técnicos al punto de creer que no poseía las capacidades para el oficio. El balance de blancos, la apertura o la “velocidad de obturación” ­-que se refiere en realidad al tiempo de exposición­- comenzaron a resultarle familiares desde 1999 cuando decide retirarse definitivamente de la fuerza aérea.

Las luces incandescentes de los pequeños bares donde comenzó lo desafiaron a querer que esos lugares parecieran los espectaculares espacios que veía en la glamorosa revista Rolling Stones. Un acercamiento a la composición y nitidez fueron afinando sus habilidades al punto que, sabiendo que el pináculo aspiracional era precisamente llegar a aquella magazine, Guitar Digest le dio la oportunidad de ser conocido en todo Estados Unidos, incluso como redactor de la misma, ya que se daba maña de entrevistar a las bandas y acompañarlas, lo cual le permitió adquirir un vinculo íntimo tanto con ellas como con el que terminaría siendo el oficio al que feliz dedica su vida por estos días.

fotografía: Chris A.
Para el fotógrafo nacido en Ohio y cuyo trabajo ha inmortalizado a bandas clásicas como Kiss, ZZ Top y Slayer, además de las populares Slipknot, Papa Roach y Down, fundamental en cada maleta de viaje es, antes incluso que una cámara, una laptop (él prefiere Mac) para poder extraer y procesar las fotografías, además de mantener el contacto con su entorno. Por supuesto, una cámara principal que ­-si el presupuesto lo permite­- sea lo mejor del mercado (Nikon D3 es su elección) junto a una cámara secundaria (Nikon D300) usada casi siempre con teleobjetivos (big glasses), claves para el desafío de capturar momentos a distancia y entre el fervor de la audiencia. Chris A. considera a su teleobjetivo 72-200 f2.8 más que apropiado “para la batalla”, según sus propias palabras.


En segundo plano, pero no por ello menos importante, un f2.8 10.5 mm “ojo de pez”, ideal según Chris para grandes audiencias junto al teleobjetivo nikon f2.8 20-35mm. No obstante, su favorito es el f2.8 superwide 14-25 mm. que, en su opinión, entrega unas imágenes panorámicas notables, pero hay que saber usarlo muy bien porque de lo contrario se obtienen fotografías distorsionadas, aunque si se tiene suerte esa distorsión puede ser usada a favor y lograr capturar la energía del lugar, casi siempre desbordada sobre todo si lo que suena de fondo es metal puro.

fotografía: Chris A
Chris recuerda nunca olvidar baterías, flashes, micrófonos, cables de todo tipo para la transferencia de datos, lector de tarjetas, correas sujetacámaras y al menos un disco duro externo. Para el fotógrafo nunca será un trabajo adicional clasificar y respaldar las imágenes, siendo el oficio el que se ha encargado de enseñárselo. Por cierto, Chris finaliza indicando que un trípode más implementos de limpieza te harán un fotógrafo preparado y valorado una vez que tus fotografías sean exhibidas al mundo. Pero sobretodo, no perder nunca el vínculo al que nos referimos antes y que va más allá del negocio. Es ese vínculo que ­-si bien no paga las deudas a fin de mes­- te pone entre la banda y la audiencia, retroalimentación fundamental para dejar de disparar como máquina y darle un sentido a cada una de las tomas.


Chris A. concluye, con la fuerza y verdad que hay en lo simple: “If you can't hear, you can rock”.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Fototeatro en Mori Bellavista




Por América Jiménez y Sofía Kahn.

Maquillaje en detalle, expresiones en esplendor, vestimentas, rostros de ira, risa y emoción. Eso es lo que podemos apreciar en la exposición fotográfica a cargo del fotógrafo Elio Frugone, ubicada en el Teatro Mori, sector de Bellavista, titulada “Lo mejor del Fototeatro”. Con más de sesenta fotografías instaladas en un domo de paredes blancas, Frugone y algunos colaboradores, como Lorenzo Mella, reviven a través de esta muestra escenas de obras de teatro desde el año 2006 hasta hoy.


Fototeatro.cl ha publicado más de 34 mil fotografías, 788 obras y 4326 actores, y para esta ocasión se hizo una selección de las imágenes que han logrado captar la esencia teatro chileno.

"Evita", Dirección: Roger Landaeta
El Fototeatro es definido por sus mismo exponentes como un arte dentro de otro arte, en donde el esfuerzo y la dificultad está en encontrar el momento preciso, la luz idónea, el gesto necesario y el movimiento que logre expresar en su máximo esplendor la emoción. Si bien, el registro fotográfico dista mucho de lo que en la obra real ocurre, el fototeatro es un recurso necesario que debe ser aún más alentado en Chile de lo que lo es hoy por hoy, pues mediante este registro, se logra un vínculo entre lo efímero del teatro y la memoria de los espectadores. Por lo mismo, el repensamiento de distintas formas de llevar la cultura a la gente debe hacerse, y no sólo en aquellos que tienen los medios, sino también en nosotros, quienes somos los que presentamos el interés en las formas de expresión.


En esta exposición, en tanto, el fotógrafo Elio Frugone trató - y eso lo vemos expresado en la muestra - capturar el momento clímax, el de mayor emoción dentro de la obra retratada. Rostros con la mirada perdida, llanto, desesperación, alegría, tensión, son algunas de las sensaciones que las fotografías logran transmitir de manera intensa. Tan así, que incluso uno podría sentirse dentro de la puesta en escena y/o plena ejecución de las obras que se retratan.
"Obú Rey", Compañía: Egreso Fernando González
En la mayoría de la exposición, llama la atención que varios los personajes retratados son actores famosos, tales como Héctor Noguera, Loreto Aravena, Mario Horton, Solange Lackington y Ramón Llao, entre otros. En algunos espectadores - y sobre todo por el efecto de familiaridad que estos rostros retratados transmiten -, se logra crear un proceso de identificación y cercanía con los actores, sobre todo por la novedad de verlos tan cercanos y en medio de la realización de su trabajo. Por lo mismo, la muestra logra algo excepcional y es algo que está fuera de críticas: le otorga a los espectadores la capacidad de analizar, pensar y detallar de qué se trata la actuación, el montaje y la puesta en escena.
Sin embargo, y fuera de la calidad fotográfica mostrada en la exposición, una de las observaciones que se le puede hacer a la muestra es el emplazamiento físico del material. Debido a la estructura del domo del teatro Mori, en algunos momentos es difícil apreciar en detalle la calidad de las imágenes y se confunde un poco con la luz fluorescente empleada para iluminar el lugar. Desgraciadamente,  dependiendo del lugar en que el espectador se sitúe podrá ver con mayor o menor claridad, y por lo mismo, se le impedirá hacer un estudio acucioso de lo mostrado.
Finalmente, y más allá de los problemas técnicos, destacamos el trabajo realizado por Fototeatro.cl, quienes son una agrupación de varios fotógrafos que trabajan de forma desinteresada con tal de llevar el arte a la gente: Álvaro Saavedra, Berni Parada González, Consuelo Mujica Martorell, Daniel Mora Fuentealba, Felipe Gordon, entre otros.

Cada autor deja su propia huella, su propia manera de captar una emoción. Con Fototeatro podemos intentar ver a través de las imágenes y dejarnos llevar por el mundo e instante que nos proponen; mucho más allá del simple momento captado, rescatando una experiencia de las del olvido.

El Domo ofrece un amplio espacio para la exposición.
La muestra se exhibe en el domo de Mori Bellavista hasta finales de mayo, la entrada es liberada y el horario de visita es de lunes a miércoles de 10:00 a 19:00 hrs, jueves y viernes de 10:00 a 22:00 hrs y sábado y domingo de 15:00 a 22:00 hrs.