jueves, 18 de julio de 2013

Chris Armold: “If you can't hear, you can rock”

Por Carlos Espinoza

Reconocido por su experiencia y trayectoria en la escena musical rockera estadounidense, Chris Armold no duda en aclarar que lanzarse a la aventura de viajar y fotografiar giras, festivales y/o recitales ­-más aún si el rock es el elemento base ­- requiere mucho más que las ganas y una buena cámara.

autorretrato de Chris A.
Chris A. comenzó fotografiando a Queen en Londres, en 1980. Freddy Mercury aparece con su piano en ellas y, aunque reconoce que son pésimas, fueron su boleto de embarque al tren de la fotografia del Rock n' Roll. AC-DC y Aerosmith también fueron capturados a sus 18 años. Sus siguientes 20 años los pasó como un abnegado soldado de la US Air Force y nunca más volvió a fotografiar un concierto hasta comenzar su cuarta década.

Luego de su época militar activa comenzó a estudiar fotografía y se abrumó con los términos técnicos al punto de creer que no poseía las capacidades para el oficio. El balance de blancos, la apertura o la “velocidad de obturación” ­-que se refiere en realidad al tiempo de exposición­- comenzaron a resultarle familiares desde 1999 cuando decide retirarse definitivamente de la fuerza aérea.

Las luces incandescentes de los pequeños bares donde comenzó lo desafiaron a querer que esos lugares parecieran los espectaculares espacios que veía en la glamorosa revista Rolling Stones. Un acercamiento a la composición y nitidez fueron afinando sus habilidades al punto que, sabiendo que el pináculo aspiracional era precisamente llegar a aquella magazine, Guitar Digest le dio la oportunidad de ser conocido en todo Estados Unidos, incluso como redactor de la misma, ya que se daba maña de entrevistar a las bandas y acompañarlas, lo cual le permitió adquirir un vinculo íntimo tanto con ellas como con el que terminaría siendo el oficio al que feliz dedica su vida por estos días.

fotografía: Chris A.
Para el fotógrafo nacido en Ohio y cuyo trabajo ha inmortalizado a bandas clásicas como Kiss, ZZ Top y Slayer, además de las populares Slipknot, Papa Roach y Down, fundamental en cada maleta de viaje es, antes incluso que una cámara, una laptop (él prefiere Mac) para poder extraer y procesar las fotografías, además de mantener el contacto con su entorno. Por supuesto, una cámara principal que ­-si el presupuesto lo permite­- sea lo mejor del mercado (Nikon D3 es su elección) junto a una cámara secundaria (Nikon D300) usada casi siempre con teleobjetivos (big glasses), claves para el desafío de capturar momentos a distancia y entre el fervor de la audiencia. Chris A. considera a su teleobjetivo 72-200 f2.8 más que apropiado “para la batalla”, según sus propias palabras.


En segundo plano, pero no por ello menos importante, un f2.8 10.5 mm “ojo de pez”, ideal según Chris para grandes audiencias junto al teleobjetivo nikon f2.8 20-35mm. No obstante, su favorito es el f2.8 superwide 14-25 mm. que, en su opinión, entrega unas imágenes panorámicas notables, pero hay que saber usarlo muy bien porque de lo contrario se obtienen fotografías distorsionadas, aunque si se tiene suerte esa distorsión puede ser usada a favor y lograr capturar la energía del lugar, casi siempre desbordada sobre todo si lo que suena de fondo es metal puro.

fotografía: Chris A
Chris recuerda nunca olvidar baterías, flashes, micrófonos, cables de todo tipo para la transferencia de datos, lector de tarjetas, correas sujetacámaras y al menos un disco duro externo. Para el fotógrafo nunca será un trabajo adicional clasificar y respaldar las imágenes, siendo el oficio el que se ha encargado de enseñárselo. Por cierto, Chris finaliza indicando que un trípode más implementos de limpieza te harán un fotógrafo preparado y valorado una vez que tus fotografías sean exhibidas al mundo. Pero sobretodo, no perder nunca el vínculo al que nos referimos antes y que va más allá del negocio. Es ese vínculo que ­-si bien no paga las deudas a fin de mes­- te pone entre la banda y la audiencia, retroalimentación fundamental para dejar de disparar como máquina y darle un sentido a cada una de las tomas.


Chris A. concluye, con la fuerza y verdad que hay en lo simple: “If you can't hear, you can rock”.

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